La estrategia del Robeco European Conservative Equities en tiempos de incertidumbre y volatilidad en Europa se basa en reducir el riesgo e invertir en sectores refugio. Este fondo que cuenta con unos activos bajo gestión por valor de 1603,92 millones de euros y cuyo principal objetivo es lograr rentabilidades en línea con la evolución bursátil, pero reduciendo claramente la exposición al riesgo. Para lograrlo hay que seleccionar empresas “que no estén de moda” o cuya evolución del negocio “no se haya visto dañada por los efectos de la crisis económica”. Esto es, en buena medida, empresas de gran capitalización, que ofrezcan atractivos potenciales de revalorización y cuyas expectativas de volatilidad sean bajas.

En este sentido, el fondo incluye valores de distintos países, fundamentalmente circunscritos al sector farmacéutico (Sanofi o Novartis), servicios financieros (Allianz SE, Swiss RE o Munchener Reck) e incluso de consumo (Nestlé, Unilever, Imperial Brands o Reckit). También destaca la presencia en el fondo de las dos mayores telecos de Europa, Vodafone y Telefónica, que ocupan una parte importante de la cartera del European Conservative Equities. “Vamos a por empresas con buenas expectativas y baja volatilidad, con independencia del índice en el que coticen”.

Maarten Polfliet y Jan de Koning son responsables del equipo de gestión de Estrategias Conservadoras de Robeco. A su cargo está la gestión del Robeco European Conservative Equities, uno de los productos de renta variable europea más populares en España que en los últimos tres años ha ofrecido una rentabilidad anualizada del 15,7% con una volatilidad del 10,7%, lo que lo coloca como una de las estrategias más consistentes de su categoría

En periodos bajistas del mercado, el fondo demuestra una mayor resistencia a los números rojos; del mismo modo, en etapas alcistas, las ganancias son también menos abultadas.

No les preocupa demasiado la dirección que tomarán las bolsas europeas tras las caídas de los meses de enero y febrero, ya que su estrategia pasa por un modelo cuantitativo que les conduce a ser agnósticos frente a lo que va a hacer el mercado. “La naturaleza de la estrategia es apostar por acciones que presenten una ratio de Sharpe superior al mercado, principalmente títulos con baja volatilidad, buen momentum, dividendo atractivo y que coticen a precios razonables”. Esta filosofía es la que ofrece unos mejores resultados a largo plazo. Para la selección de valores hacen rankings por valoración, riesgo, momentum… Esto les permite eliminar de la ecuación el componente emocional e identificar cuáles son las mejores apuestas, donde incluyen todo el universo del mercado. Como máximo se pueden desviar un 10% del índice MSCI Europe en términos sectoriales y geográficos. Así se evita la concentración para conseguir una mayor diversificación y evitar riesgos. A la hora de llevar a cabo la selección de valores utilizan un enfoque bottom up con un active share del 75%. Algunas de las empresas en las que invierten son historias aburridas, como Ebro Foods, pero el fin que persiguen es el ser prudentes con la gestión del dinero de sus clientes”.
Además de la volatilidad, los pilares a los que los gestores les presta más atención son la valoración y el momentum. “Comprar una compañía que cotice barata frente a sus fundamentales es básico para que su acción sea una historia de éxito a largo plazo. Tienes que pensar en cuánto estás pagando y evitar aquellas que coticen más caras, ya que su riesgo de caída es mayor. Por otro lado, el momento que está viviendo la compañía también es un aspecto muy relevante. “En general, la naturaleza de la estrategia se centra en baja volatilidad, momentum y valoración, sin descuidar otros aspectos, como la rentabilidad por dividendo que ofrece el valor, lo cual es importante por el efecto que el income tiene sobre la rentabilidad de la estrategia a largo plazo.
Son muy pacientes con sus ideas. De media, una compañía permanece en cartera cuatro años. La rotación de la cartera es baja (25%). “En 2015 fue del 7%. Si surge una buena idea y existe una compañía en cartera que ha perdido su atractivo, la remplazan sin ninguna duda. Pero cambiar una posición por otra sin ninguna razón de peso no tiene sentido. Operar es caro y te obliga a incurrir en gastos de gestión que a largo plazo van en contra de los intereses de los inversores”. El resultado de este proceso es una cartera muy diversificada (el top 10 pesa un 15%), con una beta que típicamente oscila entre el 0,5 y el 0,6. Finanzas (21%) y consumo defensivo (18,5%) son los sectores que cuentan con un mayor peso. Y los que menos pesan en la cartera son energía (2,5%), materiales (3,8%) y sanidad (7%). Cuando compran un valor construyen una posición mínima del 1%. Como máximo la cotizada puede llegar a pesar un 2% en el portfolio. Reckitt es en estos momentos el valor que más pondera en el fondo (1,66%). El fondo está recibiendo flujos de entrada, los cuales están utilizando para reforzar sus posiciones en algunas de las ideas que tienen en cartera.

Datos claves del fondo:

Volatilidad: 11,22%
Rentabilidad media 3ª: 15,7%
Ratio Sharpe: 1,12
R^2: 90,10
Correlación: 82,45
Beta: 0,80
Alfa: 5,67
TER: 1,18%

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