Seleccionar página

s de la decepción en diciembre, el BCE ha optado por sorprender al mercado para no tomar ningún riesgo. En especial, es necesario analizar tres aspectos del último mensaje de Mario Draghi:
En primer lugar, estaría la decisión de no llevar el tipo oficial de interés a terreno negativo.
El BCE ha tomado esta decisión por dos razones: para no perjudicar más la rentabilidad de los bancos, y para facilitar la coordinación global entre los bancos centrales. “Los bancos no están transmitiendo los tipos negativos a sus clientes, funcionan tan sólo como un impuesto a la banca y ésta ya está sufriendo por la presión regulatoria. Recortar más los tipos sería un gran problema para los bancos”. Sobre la segunda, en cuanto al acuerdo en el seno de la última reunión de los países del G-20 para que los bancos centrales de sus respectivos países no sigan devaluando competitivamente sus divisas. El BCE ya no quiere utilizar el tipo de cambio para seguir estimulando a la economía.
La segunda decisión que me ha llamado la atención es la de aumentar en 20.000 millones al mes el ritmo de adquisición de activos dentro del programa PSPP, hasta los 80.000 millones, incluyendo a la deuda corporativa en el universo elegible. Esta inclusión tiene consecuencias muy importantes: “indica al mercado que el BCE está considerando comprar deuda corporativa pero, si empeora la situación, también podría considerar comprar deuda bancaria y, en última instancia, renta variable”.
Esta no es una maniobra de persuasión similar a lo sucedido en 2012 cuando el BCE anunció un programa de compra de estímulos que inyectó confianza en los mercados, pero nunca llegó a ejecutarlo. En esta ocasión van a necesitar comprar deuda para que se siga confiando en ellos. Otro tema es cuánto y en qué modalidad, no sabemos el cómo pero sí el cuando ni si comprará en el mercado primario o si comprará deuda presente en los balances de los bancos. Sólo conocemos que lo hará a partir del segundo trimestre de 2016.
La clave va a estar en el mensaje tranquilizador que proyecta esta medida: “En febrero había mucha gente que quería vender deuda con grado de inversión, pero no había suficiente liquidez. Éste es el entorno ideal en el que puede actuar el BCE, que será muy flexible con sus compras. Creo que, si hay más vendedores que compradores, el BCE apoyará al mercado para reducir la volatilidad”.
En tercer lugar hay que prestar atención al nuevo programa TLTRO, que se realizará en cuatro rondas y se beneficiará a los bancos que más crédito conceda con una ventajosa financiación (al -0,4%, que justo coincide con la tasa de la facilidad de depósito). Esta medida es muy importante porque compensa el impacto de los tipos negativos y la posible compresión de la rentabilidad de los beneficios.
Las condiciones de la nueva “barra libre” a la banca atraerán a bancos de otras partes del mundo cuyos negocios se vean presionados. Va a tener lugar una caza de rentabilidad dentro de la zona euro.
Algunas consideraciones sobre los estímulos
No sabemos si estas adquisiciones serán suficientes. Lo que sí que está claro es que son una muestra de que el BCE tiene las herramientas, la habilidad y la disposición para seguir luchando. Muchas veces el mercado depende de la confianza, y la confianza en los bancos centrales es un gran asunto.
Pese a todos estos esfuerzos del BCE, existen demasiados focos de tensión que están encendidos y que el BCE no puede hacer nada para solucionarlos. El BCE ha sido muy agresivo en la reunión de marzo porque existen riesgos cíclicos, políticos y estructurales. Entre ellos están: la situación de bloqueo político en España, Irlanda y Portugal, los problemas recurrentes en Grecia, el auge de partidos antieuropeos y/o de ideologías extremas en Italia y más recientemente Alemania o al conflicto sobre los refugiados.
El gran problema que tiene Europa es que el mercado quiere más y más medidas de estímulo, pero la política monetaria del BCE no puede hacer nada al respecto. Es necesario llevar a cabo más reformas estructurales.

A %d blogueros les gusta esto: