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Los inversores deberían esperar un entorno de crecimiento estructuralmente más bajo que los años anteriores a la quiebra de Lehman Brothers (alrededor del 2%). “Este bajo crecimiento es debido a las tendencias en demografía, el desapalancamiento del sector privado y por las políticas de educación e inversión corporativa”.

“El crecimiento económico es una función del crecimiento en el número de trabajadores, el crecimiento de su productividad y la cantidad de endeudamiento”. Si se tiene en cuenta el aumento del envejecimiento de la población, esto conlleva a la reducción de la masa laboral, por lo que el mundo es más dependiente del crecimiento de la productividad, y que se ha endeudado más. “El crecimiento de la productividad necesita un incremento de la inversión en la educación y formación e inversión en equipamiento de planta e infraestructuras.
Es fundamental que exista un aumento de las inversiones al tener en cuenta que no se prevé ni una mejoría del perfil demográfico, ni el regreso a los días de fiebre por el crédito.

“un problema clave para los mercados financieros es el patrón de exceso de optimismo y pesimismo que experimentados como resultado de la economía de bajo crecimiento”.

Pese a esto, siguen existiendo signos alentadores en la economía real basados en el empleo, el sector inmobiliario o las ventas de coches. Razones que justifican que los inversores deberían aprovechar las caídas de los mercados, provocando que las valoraciones empresariales sean razonables y tengan un mayor potencial de crecimiento apoyados en el crecimiento de los beneficios empresariales.
El problema es que el crecimiento neto estará silenciado porque el crecimiento económico será modesto. El beneficio por acción puede subir más por la recompra de acciones. La clave para los inversores estará en identificar si la recompra de acciones es a expensas de la inversión en proyectos o personas que puedan ayudar al crecimiento futuro”.

Un cambio necesario en el enfoque de inversión

“Es necesario plantearse un requilibrio en su cartera, evite tratar de maximizar el retorno a favor de maximizar la consistencia del retorno. Eso significa probablemente una exposición inferior a renta variable tanto en dólares o ajustada por beta. Un fondo de rentas puede tener una beta de 0,80 frente a fondos de alto crecimiento, con una beta de 1,05 o superior”.

También es conveniente favorecer aquellas estrategias que estén más enfocadas en la gestión de la volatilidad de la cartera que en la generación de retornos. “Aunque ese tipo de estrategias den como resultado retornos más bajos, es más probable que los inversores que las empleen conseguirán esos retornos durante un plazo temporal mayor gracias a una volatilidad menor.

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