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Hay algo que está bloqueando la tasa de crecimiento salarial y no podemos echar toda la culpa al déficit del mercado laboral. Si tenemos en cuenta el entorno de salarios bajos del G4 –Estados Unidos, la Eurozona, Japón y el Reino Unido–, solo la Eurozona, con su tasa de desempleo superior al 10%, puede apuntar en esa dirección. En el caso de Estados Unidos y el Reino Unido, con una tasa de desempleo en torno al 5 %, y Japón, con un paro del 3,3 % en la actualidad, las limitaciones del crecimiento salarial no son ni mucho menos tan evidentes. Según la Organización Internacional del Trabajo, el crecimiento salarial se ha ralentizado en todo el mundo y el escaso crecimiento registrado se ha concentrado en los mercados emergentes. Los salarios reales de los mercados desarrollados han crecido en torno a un 1 % anual desde el año 2006, pero apenas registraron variación en 2013 y 2014, los últimos años de los que se disponen datos. ¿Qué es lo que está frenando el crecimiento salarial?

Según explica Erik Weisman, doctor, economista jefe y gestor de carteras de renta fija de MFS Investment Management, concretamente del MFS Meridian Global Total Return -fondo con calificación Blockbuster y Consistentes Funds People- existen multitud de obstáculos:
Déficit del mercado laboral: los altos niveles de desempleo juvenil y las elevadas tasas de desempleo de larga duración son especialmente destacables en Europa. El desempleo de larga duración puede ser bastante perjudicial, ya que merma las competencias, lo que resta eficacia a los candidatos a la hora de competir por los puestos de trabajo más cualificados.
Globalización: la mera amenaza de deslocalización de puestos de trabajo a otros países puede incidir negativamente en los salarios.
Menor sindicalización: actualmente, menos del 17% de los trabajadores de los países de la OCDE están afiliados a sindicatos, comparado con casi el 36% en 1975, lo que se traduce en un menor poder de negociación.
Demografía: una mano de obra envejecida no solo es menos dinámica, sino que además, de forma general, los baby boomers que se jubilan habiendo trabajado a tiempo completo y ganando salarios altos están siendo sustituidos por millennials con trabajos a tiempo parcial y bajos salarios.
Pero quizá la mayor tendencia secular que afectará al crecimiento salarial en los próximos años sea la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial. Mientras que los trabajadores resultan cada vez más caros en relación con el capital –debido a los altos salarios, las prestaciones, la formación, la amenaza de abandono y la ampliación del código normativo–, los equipamientos y la tecnología son cada vez más baratos y dinámicos.La automatización está afectando no solo a la fuerza laboral no cualificada y sin conocimientos tecnológicos, sino también cada vez más a empleos con salarios altos. “Fijémonos, por ejemplo, en la creación de mercados financieros: en el pasado abundaban los operadores bien pagados, mientras que hoy en día los mercados están dominados cada vez más por algoritmos”.

Un reciente estudio realizado por McKinsey & Company sugiere que hasta el 45% de las actividades que actualmente realizan las personas podrán automatizarse adaptando las tecnologías actuales. Dichas actividades suponen aproximadamente dos billones de dólares en salarios anuales, según los cálculos de McKinsey. En los próximos años, la automatización afectará incluso a las profesiones más cualificadas de la economía. Médicos, gestores y altos ejecutivos tampoco serán inmunes. Según McKinsey, incluso una parte importante de la actividad que realizan los consejeros delegados puede automatizarse. Además, según los cálculos de la consultora, las ventajas de adoptar dichas tecnologías suponen entre tres y diez veces sus costes. El estudio prevé que un 13% adicional de las actividades laborales de la economía estadounidense podrían automatizarse si las tecnologías que procesan y entienden el lenguaje natural mejoran hasta el nivel medio del rendimiento humano.

“Con toda seguridad, la automatización provocará cambios en muchas profesiones a lo largo de las próximas décadas. E inevitablemente habrá ganadores y perdedores, como siempre sucede en los periodos de alteraciones creativas. Lo que es resulta inquietante acerca de la actual fase de alteraciones es que trae avances tecnológicos en inteligencia artificial que, hasta hace poco, solo imaginábamos en el ámbito de la ciencia ficción. La tecnología que puede aprender, y no solo hacer aquello para lo que ha sido programada, podría acelerar radicalmente el ritmo de los cambios”, afirma Weisman.

Against that rapidly shifting landscape, un estudio realizado por Carl Frey y Michael Osborne de la Universidad de Oxford estima que casi la mitad de los empleos estadounidenses están en riesgo de ser automatizados en los próximos 20 años. Y lo que es más preocupante, los autores llegan a la conclusión de que el sector servicios, el área en la que más ha crecido el empleo en las últimas décadas, es muy vulnerable a la informatización. “Predecir el futuro es difícil e inexacto. No sabemos con qué rapidez avanzarán la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial, pero cabe esperar que efectivamente progresen. Sin lugar a dudas, destruirán empleos actuales y aparecerán empleos nuevos. Durante las fases de destrucción creativa, suele ser más fácil ver que lo que va ser desplazado que prever lo que surgirá de las cenizas. Pero si las recientes tendencias se mantienen, el proceso destruirá más empleos de calidad de los que creará. Y no es probable que genere un entorno propicio para un crecimiento salarial amplio y sólido”.

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