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Pese a lo que creía el consenso, en la reunión del pasado jueves 21 de abril del BCE, Draghi dejó algunas noticias muy interesantes, como la siguiente:“Seguimos esperando que los tipos de interés se mantengan en niveles como los actuales o más bajos durante un extensor periodo de tiempo, y bien pasado el horizonte de nuestro programa de adquisiciones”. Un buen número de participantes del mercado ha interpretado estas palabras como una forma de abrir camino hacia tipos de interés negativos.

Además, el banco central contó los detalles de su programa de adquisición de bonos corporativos (CSSP) que empezará en junio junto con los nuevos TLTROs. Hasta ayer, sólo se sabía que la deuda elegible sería deuda no financiera emitida en la eurozona y con grado de inversión. La autoridad monetaria ha proporcionado ahora nuevos datos con los que aclara una parte de las conjeturas de los inversores.

En primer lugar, seis bancos centrales del sistema europeo se encargarán de las compras, con la coordinación del BCE: el Banco Nacional de Bélgica, el Bundesbank, el Banco de España, el Banco de Francia, el Banco de Italia y el Banco de Finlandia. En segundo lugar, las adquisiciones se efectuarán tanto en el mercado primario como en el secundario, excluyendo emisiones de instrumentos de deuda en el mercado primario que se puedan categorizar como proyectos públicos. Los bonos elegibles deberán cumplir además estos criterios:
Que se puedan utilizar como colateral para operaciones de crédito del sistema europeo.
Que estén denominados en euros.
Que tengan al menos un rating de BBB- o equivalente
Que presenten un vencimiento mínimo de seis meses y máximo de 30 años.
Que el emisor sea una empresa establecida en la zona euro, “definida por la localización de constitución del emisor”, es decir, por el lugar original en el que se fundó en la empresa. Se podrá invertir también en deuda de empresas fundadas en la eurozona aunque su matriz no esté en territorio europeo.
El emisor no puede ser una institución de crédito ni pertenecer a un grupo cuya matriz sea una institución de crédito. Tampoco puede ser un vehículo de gestión de activos, una gestora nacional ni un fondo de liquidación creado para apoyar la reestructuración del sector financiero.
El límite de adquisición sera el 70% de cada emisión por ISIN, sobre la base de la cantidad de deuda viva de cada emisión.

Además, la entidad ha indicado que se publicará el volumen de inversiones en CSPP semanal y mensualmente, y que además se publicará con carácter mensual un desglose de las intervenciones en el mercado primario y secundario.

Las reacciones de los analistas se mueven entre la cautela y el escepticismo. Philippe Waechter, economista jefe de NAM (filial de Natixis Global AM), interpreta así la intervención: “Mario Draghi está esperando por los efectos de su política monetaria sobre la actividad económica y la tasa de inflación. Se han tomado muchas medidas en los últimos meses y específicamente el pasado marzo, y aún no han desarrollado todo su poder. Llevará tiempo, porque el entorno global no es de apoyo y no puede ser un apoyo espontáneo de la zona euro”. Por ende, la conclusión de Waechter es que “los tipos de interés seguirán bajos durante un largo periodo de tiempo”.

Andrew Bosomworth, responsable de gestión de carteras de PIMCO en Alemania, ve más probable que “el BCE saque de su caja de herramientas monetarias medidas como “un recorte de tipos (¿final?) hasta el -0,5%, una ampliación adicional del QE (por tamaño, duración o composición de activos), así como cambios en la distribución de capital en las adquisiciones del QE”.

Para el responsable, “a menos que se produzca un gran shock negativo, el BCE pondrá el modo “piloto automático” durante el tercer trimestre de 2016”. Basándose en que los futuros del EONIA están poniendo en precio un descenso al -0,45% entre el cuarto trimestre de 2016 y el primero de 2017, Bosomworth vaticina “un recorte de 10 puntos básicos hasta el -0,5% en la facilidad de depósito, que probablemente vendría acompañada de un recorte hasta el -0,1% de los tipos de interés y una expansión del QE”.

Según Marilyn Watson, responsable de la estrategia mundial de renta fija basada en fundamentales de BlackRock, “Con la inclusión de deuda corporativa hasta 30 años, las emisiones pueden incrementarse significativamente en la parte larga de la curva”. La experta indica que, hasta ahora, “la parte larga de la curva del mercado corporativo ha tenido bolsillos limitados de demanda natural pero ahora, al elevar el BCE el límite de las adquisiciones hasta el 70%, la habilidad de los emisores para colocar deuda de mayor duración ha mejorado significativamente”. Por esta razón, el anuncio de ayer puede haber marcado “el comienzo de un mercado corporativo mucho más profundo en las emisiones de 15 años en adelante”.

Philippe Ithurbide, responsable global de análisis y estrategia de Amundi, afirma que “claramente el BCE no va a comprar grandes volúmenes (de deuda). En todo caso, sería difícil hacerlo”. A pesar de la limitación del banco central, el experto no resta importancia a los efectos que pueda generar el CSPP sobre el mercado de deuda: “Tener a un gran jugador como el BCE en el mercado contribuirá a estrechar los diferenciales de crédito”.

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