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El futuro económico de los niños depende en gran medida de los conocimientos que vayan adquiriendo cuando son pequeños.

Ellos, que además son el futuro de nuestro país, deben ir conociendo el funcionamiento del sector financiero desde la edad escolar para ser capaces de desenvolverse en este entorno más adelante y, asimismo, hacerlo con responsabilidad y madurez.

Mediante clases lúdicas y pedagógicas, pero que sean creativas y entretenidas al mismo tiempo, es más fácil conseguir que los niños se vuelquen en actividades que a priori puedan parecer aburridas y complicadas. A través de juegos de grupo y talleres dinámicos aprenderán la teoría y aplicarán la práctica.

Es bueno incentivarles con jornadas como, por ejemplo, las Olimpiadas de Educación Financiera, que tienen como finalidad introducir a los niños en el mundo financiero y enseñarles, a través de actividades formativas y divertidas, los valores y requisitos para construir una relación sana con el dinero.

Estas actividades se basan alrededor de valores como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la honestidad, la solidaridad y el esfuerzo que, además de trasmitir un mensaje contundente sobre el uso apropiado del dinero, representan cinco pilares esenciales para cualquier ámbito de la vida.

Estos son algunos de los beneficios de la educación financiera en los niños:

•Aprender sobre el concepto del dinero, sus características y su valor.
•Conocer sobre el consumo ético y responsable.
•Discutir las causas morales que incitan el buen uso del dinero y las consecuencias que esto conlleva.
•Tratar las diferentes maneras de ganar dinero, invertirlo, ingresarlo y gastarlo.
•La importancia del esfuerzo que ayuda a cumplir los objetivos y metas deseadas.

Los talleres y juegos que existen para la formación financiera se centran en temas de estrategia de gasto y consumo en actividades cotidianas, conocimiento base sobre la publicidad y el marketing de productos y su relación directa con el dinero y comportamientos económicos (gastar, invertir, ahorrar, compartir).

Dentro de la familia, existen diversas maneras muy divertidas para introducir a los niños en la cultura del ahorro, la inversión y en el gasto responsable.

Por ejemplo, un sábado se les puede decir a los niños que ellos van a hacer la compra del primer plato que van a comer hoy y se les da 12 euros para que hagan la compra. El objetivo es por una parte premiar a aquella persona que consiga hacer la compra con el menor dinero y con el que pueda ahorrar más y en segundo lugar, para aquel que consiga preparar el plato más rico.
Siguiendo con otro ejemplo, mañana se les puede decir a los niños que de primero vamos a comer una ensalada para la que ellos son los que van a tener que ir al supermercado para comprar los ingredientes de esa ensalada con 10 euros.
También se les puede empezar con la cultura del ahorro ayudando a los niños a que ellos puedan abrir su propia cuenta donde depositar sus ahorros e ir marcándoles unos objetivos que si los consiguen se les puede premiar con algo que les parezca divertido o les guste.

Si los niños aprenden sobre estos temas a temprana edad, estaremos aumentando las posibilidades de que actúen de manera responsable e independiente con el dinero, valorándolo y administrándolo con inteligencia y sensatez.

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