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Cada vez son más los estudios que corroboran lo poco fiable que resulta dejarse guiar por las rentabilidades pasadas a la hora de seleccionar un fondo de inversión. Por ejemplo, un reciente estudio de S&P Dow Jones Indices advierte del error que supone centrarse solo en los productos de primer cuartil, mientras que otro elaborado por Morningstar afirma que “la consistencia de las rentabilidades a corto plazo parece responder más a las diferencias de momentum que a las diferencias en la habilidad del gestor”.

A esto se pueden añadir varios motivos adicionales por los que no es buena idea invertir echando la vista atrás. Para empezar, “la rentabilidad obtenida en el pasado por un determinado gestor de fondos será la que se siga usando como referencia… incluso aunque ese gestor haya sido reemplazado por otra persona”. Los inversores deberían tener claro que un cambio de gestor puede modificar de forma fundamental el funcionamiento de un fondo y, por tanto, de sus resultados –causa por la que Morningstar, suele poner en revisión sus calificaciones para productos que han sufrido este tipo de cambios.

Por otro lado, el éxito de un fondo en un ejercicio determinado puede ser determinante para su fracaso en ejercicios posteriores si conlleva un crecimiento patrimonial superior a la capacidad de la estrategia. “Si un fondo invierte en un mercado menos líquido, es probable que tenga problemas para obtener los mismos resultados con un patrimonio gestionado mayor”. “ Aunque la mayoría de las gestoras suelen declarar el cierre parcial (soft-close) o, incluso, total (hard-close) de un fondo cuando temen que se esté aproximando al límite de su capacidad, pero en la mayoría de los casos, esta medida llega demasiado tarde”.

Por último, “el hecho de que un producto supere a su grupo de comparables en rentabilidad histórica puede ser el resultado de una estrategia de inversión muy diferente a la del resto. Por ejemplo, si un gestor decide cubrir parte de su exposición a divisas, es posible que obtenga rendimientos muy positivos que, sin embargo, no tienen nada que ver con la selección de bonos o de acciones”.

Además, “comprobar que la información que aparece en la ficha del fondo realmente refleja la estrategia que ha venido siguiendo el gestor, o simplemente verificar que el fondo sigue siendo gestionado por la misma persona y que ese gestor no ha pasado a gestionar otros fondos o a terceras personas es algo que no se puede hacer mediante herramientas puramente cuantitativas”.

Por todo ello, la única forma de tener todos estos factores en cuenta antes de seleccionar un fondo es mediante un profundo análisis cualitativo que, sin embargo, no está al alcance de todos los inversores. Por este motivo, se ha creado SharingAlpha, una nueva herramienta que aplica una novedosa metodología por la que se aleja de los modelos tradicionales basados en la rentabilidad histórica y clasifica los fondos de inversión a partir de las valoraciones cualitativas proporcionadas por asesores y selectores de fondos de todo el mundo.

Esta metodología permite además contrastar las opiniones de los selectores con la evolución real de los fondos y establecer un ranking no solo con los fondos mejor valorados, sino también con los mejores selectores de fondos. La herramienta es gratuita y cubre 90.000 fondos domiciliados en 73 países.

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