Los años han demostrado, según Iván Martín, director de Inversiones de Magallanes Value Investors, que si quieres “proteger, ahorrar y hacer patrimonio solo es posible, históricamente, mediante renta variable”. Un punto de partida a tener en cuenta de cara a la jubilación y, a su vez, a la hora de elegir un vehículo destinado para ello como es un plan de pensiones.

Sin embargo, en los últimos 15 años, la oferta de fondos disponible en España con este fin ha tenido resultados bastante discretos, superando pocos de ellos (se pueden contar con los dedos de una mano) los resultados obtenidos por el Ibex 35 o lo bonos.

Con el propósito de superar este muro e intentar situarse en el grupo de aquellos que merecen cobrar las comisiones del plan, la gestora de filosofía value liderada por Martín lanzó a finales del pasado año un plan de pensiones, el Magallanes Acciones Europeas PPI, de la mano con Caser, gestora del plan del que actúan como asesores de inversión. Un vehículo vinculado al largo plazo que le viene como “añillo al dedo” al enfoque de inversión que sigue esta casa.

Bajo este plan se aúnan valores básicos de la forma de gestionar de Martín. En primer lugar, la independencia, o lo que es lo mismo, no tener un comité semanal donde te cuestionen si vas un punto arriba o abajo, apunta el gestor. Esta independencia, señala, te da el “beneficio de la paciencia”, lo que se traduce en poder invertir a largo plazo.

De esta manera, invertirá ajeno a aquellos aderezos que enganchan, como puede ser Bloomberg, compañía que invertiría en ella pero sin la que vive mejor desde que no la tiene, indica.

Tipo de compañías

La cartera europea del plan de pensiones, que suma casi 6 millones de euros de patrimonio, incorpora también compañías españolas, mercado para el que tienen un fondo de inversión exclusivamente, algo que no han querido replicar en pensiones por no ser «operativamente eficiente». De todas maneras, destaca Martín, esta estrategia incluye también empresas españolas.

Entre el tipo de compañías que incorpora a su cartera se encuentran aquellas: ignoradas o con poca cobertura por el mercado (caso de Kapsch); infravaloradas, fuera de moda o con enfoque contrario (E.ON); controladas por familias o el equipo directivo (Hornbach); en buena situación financiera, con poca deuda y caja neta (Conzzeta); de menor tamaño frente a grandes (Emmi); con estructura de holding (Pargesa); y que estén en entornos competitivos favorables.

En este último punto sitúa a las cementeras ya que “las que quedan tienen poder de fijación de precios”, cita como ejemplo a Buzzi Unicem. En cambio, no cree que sea un entorno favorable para los bancos, al ser un negocio poco atractivo por su baja rentabilidad y por el contexto de tipos bajos, junto a una regulación excesiva que hace que sean “más seguros pero menos rentables”. En este sentido, añade, “no tenemos prisa para compra bancos, para conseguir rentabilidad tienen que conseguir dos o tres veces más de beneficios”.

Además, sobre este sector piensa que “sigue habiendo exceso de capacidad”. Una vez se reestructure del todo cree que será una buena oportunidad para entrar en aquellos que sobrevivan. También ve que se podría dar un escenario similar de los bancos europeos al de los japoneses, que llevan “25 años ampliando capital cada tres años”.

Por otro lado, también quiso destacar que les gusta “compañías en las que hay agitación familiar porque el valor aflora”, una situación que está atravesando Freixenet.

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