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El Brexit ha desatado una tormenta en los mercados financieros que ha empujado a los inversores a proteger sus carteras. Uno de los activos en los que más dinero está entrando en los últimos días es el oro. El precio de la onza ya está en los 1.350 dólares. Ha subido casi 100 dólares desde que el pasado 23 de junio los británicos decidiesen abandonar la UE y son cada vez más los expertos que aseguran que estamos ante el comienzo de una fase alcista del metal amarillo que se prolongará en el tiempo. Una de ellas es Schroders. La entidad ha detectado una oportunidad en la materia prima. Considera que está viviendo el comienzo de una tendencia alcista de varios años debido la mayor demanda por parte de los inversores. “Esta demanda se ha visto acentuada por la mayor incertidumbre dominante en el mercado, las crecientes preocupaciones sobre la inflación y la volatilidad en las divisas”. El fondo de Schroders que está dirigido a este sector es el Schroder ISF Global Gold, un fondo que invierte de manera activa, sin restricciones y con un enfoque bottom-up en compañías vinculadas con el oro.

La oportunidad de inversión que se ha abierto en el metal es clara. Por eso los gestores del fondo Creen que el oro se va a recuperar en los próximos años y que muchas acciones de compañías vinculadas con el oro se comportarán mejor que el metal en sí. “Las valoraciones de las compañías de oro siguen descontando un precio del metal por debajo del actual precio al contado y, aunque el mercado sigue mostrando una falta de confianza, hay indicios que apuntan a una mejora de sus fundamentales”. Lacey y Luke consideran que hay momentos en los que es mejor apostar por el oro físico y momentos en los que resulta más conveniente construir posiciones a través de compañías vinculadas al metal. Hoy estaríamos en este segundo escenario. “Las acciones de las empresas relacionadas con el oro han registrado durante los últimos 20 años un peor comportamiento que el mineral. No habíamos visto a estas compañías cotizar tan baratas desde finales de los 70. A pesar del repunte registrado en el primer semestre del año, siguen cotizando entre un 70 y un 80% por debajo de los máximos alcanzados hace cinco años”.

Sin embargo, la historia también demuestra que invertir en oro físico tras un shock de mercado puede resultar muy rentable. ETF Securities ha realizado un análisis del comportamiento registrado por la materia prima durante los doce meses posteriores a lo que en el mundo de los mercados se denomina como un cisne negro. De media, la rentabilidad generada por el oro durante el año siguiente a un shock de mercado ha sido del 11,8%, frente a las pérdidas del 10,7% de la renta variable global, lo que muestra una cobertura perfecta. Pero lo que hay que tener claro es: esto es una media. Hay periodos en los que esta cobertura ha funcionado mejor que otros Si echamos la vista atrás, queda claro por qué los inversores siguen considerando al oro como un activo refugio”. Esta firma ha sido testigo directo del interés de los inversores por los productos sobre el oro. También Ursula Marchioni, directora de estrategia de iShares para EMEA, quien revela que el viernes 24 de junio, un día después de la celebración del referéndum, el iShares Physical Gold ETC multiplicó por 14 su volumen medio de negociación de mayo (se negociaron 246 millones de dólares cuando la media del mes era de 15 millones).

Algunos gestores de productos multiactivo han apostado tradicionalmente por el oro como un elemento esencial de sus carteras. Es el caso de Matthew McLennan en el First Eagle Amundi International, Klaus Kaldemorgen en el DWS Concept Kaldemorgen o Suzanne Hutchins, gestora del BNY Mellon Global Real Return Fund, quien destina el 10% de la cartera al metal precioso a través de un ETC y de posiciones en acciones de compañías auríferas de pequeña, mediana y gran capitalización. En el marco de la estrategia Real Return de BNY Mellon IM, el equipo de Newton percibe al metal amarillo como un activo real que no genera rentas, que puede ser susceptible de actuar como una divisa refugio. “En general, se considera que el oro no se consume en el marco de la actividad económica, sino que se acumula gradualmente a lo largo del tiempo sin degradarse, lo cual le otorga la capacidad de actuar como unidad monetaria. En un entorno de devaluación, envilecimiento y volatilidad crecientes del papel moneda, denominar parte de una cartera en un activo monetario ajeno al actual sistema financiero basado en el crédito puede tener sentido desde un punto de vista de diversificación”

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