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El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo el jueves que los responsables de la política monetaria están dispuestos a tomar más medidas si la inflación no se acelera decisivamente, pero hizo hincapié en la necesidad de tener paciencia y esperar a que las medidas de estímulo ya anunciadas tengan efecto.

Pese al reciente encarecimiento del petróleo, los economistas del BCE apenas elevaron su previsión de la inflación para este año y mantuvieron invariadas las de 2017 y 2018, lo que indica que podrían ser necesarias más medidas de estímulo para lograr el objetivo de una inflación justo por debajo del 2%.

«Está bastante claro que no dudaremos en actuar», afirmó Draghi en una rueda de prensa tras la decisión del BCE de mantener la política monetaria invariada.

El tipo de referencia del banco central, el que impone a los créditos ordinarios, se mantiene en el nivel récord del 0%, mientras que el interés de los depósitos sigue en -0,4%, lo que implica que los bancos comerciales seguirán pagando por almacenar fondos en el banco central durante un día. Además, el banco dijo también que comenzará a realizar compras de deuda corporativa el 8 de junio y que llevará a cabo su primera operación de la nueva serie de financiación a largo plazo con objetivo específico –o TLTRO, por sus siglas en inglés– el 22 de junio.

Draghi señaló que la recuperación económica de la zona euro podría continuar en los próximos trimestres, aunque a un ritmo más lento que en los tres primeros meses del año, y a pesar de la menor demanda de exportaciones de la eurozona por parte de las grandes economías emergentes.

Sin embargo, apuntó que hay pocos signos todavía que reflejen un aumento de las presiones inflacionistas a medida que progresa la recuperación.

«Aún no vemos presiones sustanciales en los salarios y los mecanismos de fijación de precios, con la posible excepción de Alemania», indicó.

Los economistas del BCE revisaron al alza su previsión de inflación en 2016 al 0,2% desde el 0,1% en marzo. Sin embargo, mantuvieron sus estimaciones para el año que viene y 2018 en el 1,3% y el 1,6%, respectivamente, todavía muy por debajo del objetivo.

Esto sugiere que el BCE podría tener que anunciar nuevas medidas de estímulo si quiere conseguir subir la tasa de inflación, pero a las preguntas de los periodistas, Draghi rehusó comprometerse con actuaciones futuras.

«En este momento, tenemos que centrarnos en la implementación, en los efectos de las medidas que hemos tomado», afirmó.

El BCE busca que la inflación esté justo por debajo del 2% a medio plazo, pero en la eurozona lleva tres años muy por debajo del objetivo y en mayo se situó en el -0,1%, lo que llevó al banco a inyectar billones de euros en la economía para acabar con los riesgos de deflación.

Los bancos centrales suelen intentar evitar el descenso continuo de los precios, o deflación, ya que esto puede llevar a los consumidores a posponer sus decisiones de compra, haciendo descender la producción económica y los niveles de vida.

Los economistas del BCE también incrementaron su previsión de crecimiento de la economía de la eurozona en 2016 al 1,6% desde el 1,4%, mientras que siguen esperando una expansión del 1,7% en 2017. La Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica revisó al alza el martes sus previsiones de crecimiento para la zona euro al 1,6% desde el 1,3% estimado cuando publicó sus proyecciones en febrero, aludiendo a un primer trimestre más sólido de lo esperado. La economía de la eurozona se expandió un 1,6% en 2015 y un 2,1% anualizado en los tres primeros meses de este año, superando tanto a Estados Unidos como a Reino Unido.

Draghi explicó que un riesgo para estas previsiones es el referéndum británico del 23 de junio en el que se decidirá si Reino Unido permanece en la Unión Europea. El presidente del BCE instó a los votantes a que continúen dentro del bloque.

«Reino Unido y la eurozona se benefician mutuamente», dijo. «Reino Unido debería continuar en la Unión Europea porque la Unión Europea se beneficiaría de su permanencia y creemos que Reino Unido también se beneficiaría».

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