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El ETF replica los movimientos de los valores que están en su interior, y para ello tiene en cuenta el peso que tiene cada uno de los valores dentro de la cesta. Una de las diferencias de los ETFs con respecto a un fondo tradicional, es que los ETF se comportan como una acción, dado que su precio se calcula de forma automática teniendo en cuenta la ponderación de los valores que contiene. Por ese motivo se puede comprar y vender exactamente igual que una acción durante toda la sesión del mercado en el que cotice.
La idea de los ETFs es magnífica, reduce costes operativos y son muy accesibles, por lo que en líneas generales son un producto atractivo para replicar una cesta de activos. Ahora bien, hay algunos datos menos positivos y muchas veces “ocultos” al gran público que deben conocer.
En cuanto a los ETF inversos, el resultado diario de la cotización es la rentabilidad inversa diaria a la de su índice de referencia (benchmark). Es decir, los ETFs inversos suben cuando su activo de referencia baja, y viceversa. Por esta razón, este tipo de ETFs inversos son usados por algunos operadores con la intención de obtener retornos positivos en entornos negativos de mercado.
A continuación vamos a analizar un ejemplo muy sencillo para que todo quede mucho más claro. Si tú compras un ETF inverso sobre el S&P 500, tú esperarías obtener el rendimiento inverso a lo que haga el S&P 500. Si el S&P 500 baja tú ganas y si el S&P 500 sube tú pierdes. Por su parte, si compras un ETF doble inverso sobre el S&P 500, si el índice baja tú ganas el doble de lo que el índice ha bajado y si el S&P 500 sube, tú pierdes el doble de lo que el índice ha subido.
Hasta este momento todo está perfecto.
Pero, es aquí donde viene el problema y la principal “laguna” de los ETFs inversos. Cierto es todo lo que he comentado anteriormente, pero solo sirve para un día ya que los ETFs inversos producen el retorno inverso con referencia diaria, por lo que son rebalanceados diariamente.
Seguídamente vamos a comparar cual sería el comportamiento a largo plazo de un ETF normal del S&P 500 (línea azul) con respecto a un ETF inverso (línea amarilla) y un doble inverso (línea roja) del mismo índice.
http://losmercadosfinancieros.es/wp-content/uploads/performance-ETFS-inversos.png
La conclusión que se puede obtener de este gráfico es que los ETFs inversos tienden a caer casi todo el tiempo, a excepción de periodos muy extremos, los ETFs inversos tienden a tener retornos negativos.
Si quieres obtener el rendimiento inverso en un día, los ETFs inversos cumplen el objetivo casi de forma perfecta, pero si estás buscando posiciones a semanas vista o incluso a meses vista, los ETFs inversos no seguirán una réplica tan exacta como esperas.
A continuación, vamos a analizar un ejemplo sencillo para ilustrar lo explicado anteriormente: Empezamos con un índice a 100. El primer día, el índice cae un 10%. Ahora el índice está en 90, el ETF inverso está en 110 y el doble inverso en 120.
Al día siguiente, el índice vuelve a 100, ganando un 11% (subir de 90 a 100 es un incremento del 11%). ¿Esperarías que los ETFs inversos volvieran al punto de partida? El ETF inverso perdería un 11% desde 110, bajando hasta los 97,8 puntos. El ETF doble inverso perdería un 22% de 120, bajando hasta los 93,3 puntos.
Repetimos este movimiento hasta el infinito, y obtenemos lo que podéis ver en la siguiente imagen.
http://losmercadosfinancieros.es/wp-content/uploads/Rendimiento-ETFs-inversos-en-mercado-plano1.png
El índice de referencia se mueve con vaivenes que lo dejan sin cambios, subiendo un poco, bajando un poco, pero termina sin cambios. En estas circunstancias el ETF inverso se va depreciando progresivamente, mientras que el doble inverso se deprecia todavía más rápidamente.
Por esta razón, Los ETFS inversos son un buen ejemplo de un activo “complejo” que puede causar pérdidas a los inversores que no estén familiarizados con la estructura de los derivados.
La conclusión que podemos extraer de este artículo es que los ETFs en sí son una gran idea, pero hay que ir con cuidado porque algunos de ellos podrían no ser lo que a priori “parecen”.
Recomiendo que antes de contratar cualquier producto, y sobre todo complejo, acudan a su asesor para informarse si le conviene ese producto para su perfil inversor.

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