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La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años ha experimentado una notable compresión desde el pasado 23 de junio. El día del referéndum en Reino Unido, el rendimiento del treasury se situaba en el 1,7458; hasta el pasado 1 de agosto, los tipos habían caído unos 22 puntos básicos, aunque llegaron a tocar el 8 de julio mínimos históricos del 1,35%, es decir, casi 40 puntos básicos menos que el 23 de junio. Es bueno recordar que el bono empezó enero con un rendimiento del 2,26%. esta tendencia sugiere que existe un cambio hacia la calidad que han emprendido numerosos inversores.
Existe un claro fortalecimiento de esta tendencia: un rally de la deuda publica americana provocado por un aumento pronunciado de la demanda”. Destaca la deuda hipotecaria, deuda americana de calidad que ofrecen rendimiento y hay menos inversores, uno de los principales segmentos de la deuda pública estadounidense. Este mercado cuenta con un valor de 8,7 billones de dólares, lo que equivale a más del 20% del total de stock de deuda pública de EE.UU. Además, es “uno de los mercados de renta fija más líquidos del mundo”.
Mi propuesta para entrar en esta clase de renta fija pública americana es hacerlo a través del BNP Paribas Flexi I US Mortgage . Este fondo busca generar retornos consistentes a lo largo de los diferentes ciclos de inversión, aportando diversificación a la cartera al tiempo que mantiene un proceso riguroso de gestión del riesgo. El fondo suma una rentabilidad del 1,29% a cierre de agosto, con una duración de 2,12 años y con una correlación del 40% con respecto al índice Citi US GBI USD.
Otra opción al alcance de los inversores es buscar fondos de deuda estadounidense con alta diversificación y con mucha flexibilidad. Es el caso por ejemplo del Loomies Sayles Multisector Income de Natixis. “En términos generalizados, la deuda estadounidense puede proporcionar un rol diversificador en las carteras de inversores europeos, dado que cerca del 40% de la deuda gubernamental de la eurozona cotiza con tipos negativos, los mercados estadounidenses de crédito son más profundos que los europeos (6,9 billones de dólares frente a 2,1 billones de dólares, datos del 31 de mayo de 2016) y el 83% de los emisores estadounidenses nunca han emitido deuda en euros o libras”.
El Loomies Sayles Multisector Income proporciona acceso a una cartera de alta calidad (el rating medio es de AA) y muy diversificada (invierte en treasuries, bonos corporativos con grado de inversión, high yield, MBS de agencias, deuda emergente y de forma selecta en títulos que cumplan con Solvencia II). Los activos se eligen a través de un análisis que combina un enfoque bottom-up con otro top down, con una gran aportación de conocimientos en la selección de activos por parte de los especialistas de la firma.
A lo largo del año, el equipo se ha posicionado para afrontar más volatilidad en verano. Para ello, se ha reducido exposición a crédito y se ha añadido duración en activos de mayor calidad, principalmente a través de treasuries, cuya asignación de hechos está en máximos de la estrategia en años. “Creemos que la deuda soberana de alta calidad y larga duración se beneficiará en el corto plazo de la respuesta global de los bancos centrales y de potenciales estímulos, y proporciona estabilidad durante periodos risk off”.
Otra propuesta de JPMorgan es el JPM US Aggregate Bond . Su objetivo básico es la diversificación,entre activos de calidad (sólo invierte en deuda con grado de inversión, el rating medio de la cartera es de AA+/AA) pero puede invertir en otros activos y regiones con baja correlación; por ejemplo, puede invertir en Europa para explotar la divergencia en políticas monetarias. Además, busca generar retornos con una baja volatilidad y menor duración que el índice de referencia para amortiguar el impacto de las subidas de tipos de interés. La estrategia ha batido al índice Barclays US Aggregate en 18 de los últimos 20 años.
“Dada la incertidumbre y el incremento de la volatilidad que ha traído consigo el inesperado voto a favor del Brexit, parece que la Fed está más preocupada por las condiciones económicas globales y por el efecto que tenga el dólar al alza no sólo para la economía estadounidense, sino para la economía global en su conjunto”, Pioneer Funds US Dollar Short Term. Como consecuencia, han rebajado sus expectativas sobre el ciclo de subidas de tipos, aunque creen que “la Fed querría subir tipos antes de final de año, dada la fuerza relativa de la economía estadounidense”. Para poder beneficiarse del posible endurecimiento, el fondo se ha posicionado en bonos flotantes, que presentan una duración de un mes en el 40% del índice de referencia.
Los principales contribuidores a la rentabilidad durante el segundo trimestre de 2016 fueron las titulizaciones, incluyendo MBS respaldados y sin respaldar por agencias, ABS y CMBS: “Los tipos negativos en Japón y Europa, combinados con la baja rentabilidad de los treasuries, están guiando a los inversores a este tipo de activos en su búsqueda de rentabilidad”. También contribuyó secundariamente, la exposición a deuda corporativa con grado de inversión, “donde las rentabilidades también son relativamente más atractivas”.

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