Para los inversores con menos experiencia en los mercados financieros, existen cinco tipos de productos,cada uno de ellos será adecuado a una persona, dependiendo de su perfil inversor (conservador, moderado, equilibrado o dinámico), según la aversión al riesgo, edad que tenga, necesidades, objetivo de dicha inversión, etc.
El primer consejo sería el de huir de los términos garantizado y de alta rentabilidad, porque todo tiene su precio.

1. La renta fija (los bonos)

Financieramente el bono se asemeja a un depósito, cambiamos el emisor que en vez de ser un banco puede ser un país (deuda pública), una empresa (bonos corporativos) o los mismos bancos. De esta manera, al comprar los bonos nos convertimos en acreedores de esas empresas/países o entidades a cambio de una remuneración pactada (cupones) y de la devolución del principal al vencimiento del bono. La principal novedad frente al depósito es la existencia de un mercado secundario donde podemos vender o comprar estos bonos antes de vencimiento. En ese mercado secundario podemos obtener tanto ganancias como pérdidas. Normalmente pagamos comisiones tanto por la compra de los bonos como por la custodia. Por eso hay que observar bien el porcentaje de coste que suponen estos apartados del total de rentabilidad esperada.
Otro aspecto muy importante a considerar es ¿quién es el emisor de ese bono? y ¿cuál es su duración?
A mayor duración y menor calificación del emisor, superior será la rentabilidad que se pueda obtener, pero también podemos estar expuestos a un mayor riesgo de impago.
También es muy importante el tener en cuenta que la renta fija no es fija ya que depende del plazo temporal, de los tipos de interés, de la prima de riesgo del emisor, etc.

2. La renta variable (acciones)

Las acciones no son más que una parte del capital de una empresa que cotiza en mercados secundarios y que ofrece la posibilidad de comprar y vender estas acciones. Siendo propietarios de las empresas podemos participar en el reparto de sus beneficios (dividendos). El comportamiento de las acciones depende de varios aspectos como son el tener balances saneados, tener potencial de crecimiento futuro, fuertes barreras de entrada, el obtener beneficios recurrentes todos los años, la marcha de la economía, etc.
Al igual que en los bonos, cuando se compran títulos de renta variable, se pagan comisiones tanto de compra/venta como de custodia.

3. Los fondos de inversión

Los fondos de inversión son un vehículo de inversión a través del que el patrimonio invertido por todos los clientes es gestionado por el equipo de gestión invirtiéndolo en distintas acciones de empresas, letras, bonos, obligaciones, cédulas hipotecarias, titulizaciones, depósitos, inmobiliario, materis primas, derivados, etc, con el fin de conseguir revalorizar el patrimonio de esos clientes.
Los fondos de inversión tienen la gran ventaja fiscal frente a las acciones y los bonos que al ser una IIC (Institución de Inversión Colectiva, se pueden realizar traspasos entre fondos, planes de pensiones o SICAV sin tener que tributar las ganancias hasta el momento del rescate de dicho patrimonio.
Una cuestión fundamental a la hora de elegir un fondo u otro de la misma categoría, son las comisiones representadas por un concepto que se llama TER (Total Expense Ratio) o Gastos Netos.

4. Los ETF

Literalmente son los Exchange Traded Funds. Son una especie de fondos que cotizan en mercados bursátiles. Es decir, se compran y venden como acciones pero no se pueden traspasar ni ahorrarnos la fiscalidad. La parte buena es que las comisiones son menores que los fondos, la parte mala es que fiscalmente no son óptimos.

5. Productos Estructurados

Son un producto que dependiendo de la parte que quede asegurada, se instrumentan mediante un depósito, nota o fondo de renta fija o renta variable donde la rentabilidad depende de una variable subyacente; por ejemplo, de la evolución del Euribor, de la evolución del EUR/USD, de la rentabilidad del IBEX35, de la evolución del EURO frente al US DÓLAR, del barril Brent de petróleo, etc. Son productos más complejos con comisiones a veces explicitas y a veces implícitas.
En líneas generales, estos productos ofrecen una rentabilidad mayor a los depósitos tradicionales por el riesgo que se tiene que asumir al depender una parte de su rentabilidad total del comportamiento de un subyacente.

A %d blogueros les gusta esto: