“Pocos fondos pero buenos”. Ese es el lema comercial de Aviva Gestión, repetido recientemente por José Caturla, su consejero delegado. La primera parte de la afirmación se cumple a rajatabla. Desde su nacimiento hace ahora 15 años, la gestora española tan sólo ha aumentado su oferta de fondos de inversión en un producto, desde los cinco iniciales hasta los seis actuales. Para la segunda parte, un equipo de gestión que funciona como si de una cantera se tratase se ocupa, tanto en renta fija como en renta variable, de discutir y colegiar las mejores ideas de inversión a fuego lento.

El Aviva Espabolsa, su gran referente, es el mejor ejemplo de este proceso, una metodología de gestión que podría resumirse como de 31 días-dos horas. Lo explica su última incorporación, Rodrigo Utrera, ya empapado de la histórica y solvente filosofía de Aviva Gestión. “Decidir si una compañía entra en cartera nos lleva como poco un mes de análisis. El gestor debe ser capaz de hablar de una empresa sin papeles delante durante dos horas para comprobar que la conoce en profundidad”, resume. La solidez de este equipo y sus buenos resultados en renta variable y renta fija ha hecho que la firma acelere su crecimiento hasta los 1.100 millones de euros en activos bajo gestión, un patrimonio que, según su plan de negocio actual, debe duplicarse orgánicamente hasta los 2.000 millones de aquí a 2020.

Para lograrlo, además de conseguir buenas rentabilidades para sus inversores en fondos, también debe ampliar su base de clientes. Por ello, Aviva Gestión ya ha obtenido la aprobación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para comercializar fondos y asesoramiento diseñado a través de distribuidores de la red de Aviva Vida y Pensiones, así como ya ha inscrito sus primeros 15 agentes en la CNMV. También ha registrado la clase D en sus productos para facilitar las operaciones en directo (sin plataformas) a través de la propia gestora, unido al reciente lanzamiento de un área personal para estos clientes directos, donde podrán consultar sus posiciones por Internet.

Las dos palancas del Aviva Espabolsa

La metodología de 31 días-dos horas se traduce en una cartera de convicción para el Aviva Espabolsa, en el entorno de una treintena de acciones invertidas. Entre un 60% y un 80% de su capital está concentrado en posiciones core, de comprar y mantener. Se trata de empresas de alta calidad y elevada visibilidad, con bajo riesgo financiero y operativo y una elevada capacidad de reinversión rentable en su propio negocio. Estas posiciones mayoritarias -algunas como Amadeus, Barón de Ley, Talgo o Miquel y Costas- explican la baja rotación de su cartera, justifica Utrera, gestor de renta variable. Pero el fondo estrella de Aviva Gestión también dispone de visión táctica.

La parte minoritaria de su capital, entre un 20% y un 40%, es destinado a posiciones satélite, de valuation gap. En este caso, se priman criterios de valoración frente a criterios de calidad. “Estamos dispuestos a comprar empresas con un mayor riesgo operativo si el retorno que ofrecen es suficiente para compensarlo”, afirma el gestor de renta variable. Valores como Ence, Indra o Santander encajan en esta definición, la parte de la cartera con mayor rotación.

De forma general para la renta variable española, “la reciente recuperación en los mercados emergentes no parece haberse reflejado aún en las valoraciones de empresas con exposición a Latinoamérica, que presentan valoraciones aún deprimidas”, considera Alfonso Benito, director de Gestión de Inversiones. “Es algo que, para bien o para mal, ahora a favor, tiene la bolsa española y que no tienen otras bolsas”, puntualiza. En este sentido, a Benito no le preocupan en exceso riesgos como la inestabilidad política en países como Brasil tras la salida forzosa de Dilma Rousseff o Reino Unido ante el próximo referéndum de Brexit. A su juicio, “las empresas ganan dinero a pesar de los políticos a medio plazo”, de ahí que traten de evitar en la medida de lo posible compañías donde el BOE dicte su nivel de ingresos.

Más allá de la renta variable: los bonos subordinados e híbridos

En este entorno de tipos extremadamente bajos y rentabilidades de bonos soberanos deprimidas, la renta variable y el mercado de bonos subordinados e híbridos parecen el activo mejor posicionado para ofrecer unos retornos ajustados por riesgo “razonables”. En cuanto a los segundos, los bonos subordinados e híbridos, “son atractivos no para fondos de renta variable, al no poder invertir en ellos, pero sí para inversores de renta variable”, cree Benito, que sin embargo desincentiva adquirir en estos momentos bonos corporativos sénior.

Extraído de Funds People

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