La frenética actividad en torno a Reino Unido de los últimos días podría tener como banda sonora el éxito de los británicos The Clash de 1982, Should I Stay or Should I Go (“¿Debo irme o quedarme?”, suena en los coros de la canción). Se prevé que los primeros resultados se publiquen a partir de las 2:00 de la madrugada, pero no se publicaría la cifra definitiva hasta alrededor de las 7:00 (hora local). Los últimos sondeos están reflejando un incremento a favor de la permanencia del 55% al 75%, lo que ha provocado el fortalecimiento de la libra en la recta final antes de la consulta.

Ludovic Colin, gestor de Vontobel AM, indica que ya se podrían realizar las primeras evaluaciones a partir de las 4:00 am: “A menos que los resultados estén muy ajustados, los medios de comunicación y los expertos comenzarán a predecir el resultado final. Es importante tener en cuenta que para esta hora el 90% de las regiones ya habrán reportado sus resultados finales”.

Colin alerta de que el análisis inicial del recuento “podría indicar riesgo asimétrico a corto plazo: si Reino Unido vota a favor del Brexit, el efecto negativo en el mercado sería mas fuerte que el efecto positivo derivado de una votación para permanecer en la UE”. Sin embargo, declara que el argumento no le convence por completo “puesto que muchos inversores ya se han asegurado y han tomado posiciones de cobertura muy costosas para protegerse en caso de que el resultado sea salir de la UE”. No obstante, los inversores deben tener en cuenta que, en caso de prevalecer el voto “Sí”, “dichas posiciones se eliminarán rápidamente, por lo que no se sorprendan por las fluctuaciones en los precios a lo largo de la noche”.

David Lafferty, estratega jefe de mercado de Natixis Global AM, considera interesante analizar la naturaleza de la volatilidad que se ha creado en las últimas semanas. Aunque el voto antieuropeo probablemente cause una fuerte corrección de los activos de riesgo, el experto considera que “las implicaciones más importantes del mercado entrarían en juego durante un periodo mucho más largo de tiempo”. Lafferty explica que, en el corto plazo, el mercado “ha sido relativamente preciso al evaluar las probabilidades de un Brexit”. Se refiere a que, durante mayo, las probabilidades de permanencia en la UE eran del 80%, frente al 20% de salir, y por tanto durante el mes pasado el mercado ignoró la presencia del riesgo al considerarlo improbable. Sin embargo, en junio los sondeos reflejaron un avance del voto a favor de la salida de la UE hasta una proporción 60%-40%, provocando las ventas de acciones y libras de las últimas semanas. “En ese punto, cubrirse del riesgo de Brexit se volvió significativamente más costoso si se producía después un rally de alivio de ganar la permanencia”, comenta. “Después de los trágicos eventos de la semana pasada (en referencia al asesinato de la diputada laborista pro permanencia Jo Cox), la campaña a favor de quedarse en la UE ha ganado terreno y el mercado se ha dado cuenta”, añade.

Expectativas versus realidades

“El hecho de que el Reino Unido opte por salir de la UE no alterará los mercados en la magnitud que muchos están esperando. A pesar de que las probabilidades de victoria de la permanencia han aumentado de forma constante, el mercado se ha visto más influido por el posible efecto de la salida”, comenta Paras Anand, responsable de renta variable europea de Fidelity International. Anand observa que los principales perjudicados están siendo la libra y las compañías orientadas al mercado interno, lo que interpreta como que “ya está descontado cierto grado de inquietud y nerviosismo en torno a una posible salida de la UE”. Por lo tanto, “si triunfan los partidarios de abandonar la UE, podrían registrarse más descensos, pero no creemos que sean tan importantes como algunos esperan”.

Anand indica que algunos datos económicos a corto plazo ya están sufriendo por la incertidumbre: “Estamos viendo que los proyectos de inversión de las empresas nacionales e internacionales están poniéndose en suspenso a la espera de conocerse el resultado del referéndum y eso está repercutiendo en la economía real”. De triunfar la permanencia, Anand cree que “podría producirse una recuperación, pero podría ser más moderada y tal vez menos duradera”, y aún así espera que se publiquen algunos datos macro relativamente malos. “Dado que un resultado con una victoria ajustada de cualquiera de las dos opciones generará nuevas incertidumbre sobre la cohesión del partido gobernante, es posible que el nerviosismo de los mercados no desaparezca totalmente”, concluye.

El equipo de análisis de AXA IM afirma que el impacto del Brexit sobre los beneficios de empresas de la eurozona es pequeño, pues Reino Unido supone de media sólo 5% de exposición vía ingresos. Sin embargo, señalan que “la correlación entre los dos mercados ha sido fuerte y las preocupaciones políticas justifican la beta del 1,1 de los valores de la zona euro respecto a los británicos”. La expectativa del equipo es que, de triunfar el “No”, la renta variable de la eurozona podría caer entre el 10% y el 15%.

El impacto también se notaría sobre la renta fija y sobre los diferenciales, aunque desde la firma confían en que el programa de adquisición de bonos corporativos (CSPP) del BCE podría amortiguar el impacto. Los cálculos de los analistas es que los diferenciales de la deuda con grado de inversión se ensancharían entre 10 y 20 puntos básicos (de los 5-10 puntos básicos de bonos elegibles por el CSPP a los 30-40 puntos básicos de la deuda subordinada financiera). En cuanto a la deuda soberana europea, el Brexit podría reducir los tipos de la deuda “core”, como resultado de la combinación de sentimiento negativo y expectativas crecientes de más impulsos monetarios. Por tanto, consideran que el bund a diez años en este contexto podría retroceder hasta 25 puntos básicos.

Desde Robeco, los gestores Lukas Daalder, Mark Glazener y Kommer van Tright se fijan en los efectos colaterales del Brexit: “Los políticos europeos de los partidos convencionales tienen miedo de que una victoria del Brexit alimente el euroescepticismo y apoye a los partidos antieuropeos a lo largo del continente”. Creen que lo más probable es que “el euro sistema sea puesto a prueba por los inversores, y que los mercados periféricos estén bajo presión”. No esperan un escenario catastrófico como el de la crisis de la deuda soberana de 2011-2012 por la voluntad reiterada del BCE de actuar en caso necesario, pero insisten en que “los mercados periféricos están siendo demasiado complacientes”. Su conclusión es que “el riesgo político en torno a la región está al alza, las dinámicas de deuda siguen siendo como mínimo preocupantes y el apetito por reformas económicas está ausente”.

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